En Biología nos mandaron un proyecto para casa. Había que elegir entre dos opciones:

Opción A: Recoger hojas, secarlas entre las páginas de un libro, pegarlas en una cartulina y escribir el nombre de cada planta.

Opción B: Criar gusanos de seda desde huevo hasta mariposa. Duraba tres meses. Había que alimentarlos con hojas de morera casi cada día.

La mayoría de mis compañeros eligieron la opción A. Es más rápida, más fácil y da menos trabajo.

Por qué elegí los gusanos

No lo pensé mucho, la verdad. Me pregunté: ¿qué voy a recordar dentro de diez años?

Secar hojas... probablemente nada. Es algo que haces, lo entregas y te olvidas.

Pero criar gusanos de seda es otra cosa. Vas a ver cómo algo diminuto se convierte en mariposa. Vas a tener que cuidarlo. Va a depender de ti.

Eso sí lo voy a recordar.

Lo que está siendo el proceso

Llevo tres semanas y esto es lo que he aprendido hasta ahora:

Los gusanos son más sensibles de lo que parece. Si la temperatura cambia mucho, se mueren. Si no tienen hojas frescas, dejan de comer. Necesitan atención constante, no solo cuando te acuerdas.

Eso me pareció interesante porque es como cualquier cosa que quieres que funcione: necesita mantenimiento regular, no atención de vez en cuando.

La nota no es lo más importante

Mi padre me dice que a veces la gente elige lo fácil porque solo piensa en la nota. Pero la nota se olvida en dos semanas.

Lo que aprendes haciendo algo difícil... eso se queda.

No sé si voy a sacar mejor o peor nota que los de las hojas. Pero sé que dentro de dos meses voy a haber visto algo que ellos no vieron.

Eso me parece suficiente razón.